Mitos y verdades sobre Schengen

Desde hace unos meses el Tratado de Schengen es noticia. Por un lado, porque algunos dirigentes en campaña electoral han utilizado el Tratado como arma electoral (evidentemente, para hablar del tema estrella desde hace años: la inmigración) y, en segundo lugar, porque algunos Estados se han empeñado en querer cerrar las fronteras en momentos determinados para evitar flujos masivos de inmigración. Sin embargo, las ventajas de Schengen son más que evidentes. Pero en tiempo de crisis todo es cuestionable. Conviene recordar porque Schengen no debería tener marcha atrás.

¿Qué es Schengen?

La zona o área Schengen está formada por 26 países. Los residentes de 22 países de los Veintisiete (quedan fuera Reino Unido, Irlanda, Chipre, Bulgaria y Rumanía aunque estos últimos de manera temporal) y cuatro extracomunitarios (Islandia, Noruega y Suiza y Luechstentein), a los que a finales de año se sumará Liechtenstein. En total, más de 400 millones de ciudadanos que pueden circular libremente por Europa.

El Acuerdo de Schengen fue firmado en 1985 en la localidad del mismo nombre en Luxemburgo, fronteriza con Francia y Alemania. Cinco países de la entonces Comunidad Económica Europea (CEE) (Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) llegaron a un acuerdo para la supresión de fronteras comunes. El acuerdo tenía dos objetivos: por una parte, eliminar los controles para las personas en las fronteras interiores y definición de las fronteras exteriores comunes y, por otra, un paquete de “medidas compensatorias” para reforzar y aumentar las fronteras exteriores como la cooperación judicial y policial, instauración de derechos de observación y persecución transfronteriza para las fuerzas policiales de los Estados pertenecientes a la zona. Entre estas medidas destacan la cooperación en materia de visados e información a través del Sistema de Información Schengen (SIS).

El espacio Schengen representa un territorio donde está garantizada la libre circulación de las personas. Los Estados que firmaron el Tratado han suprimido todas las fronteras interiores y en su lugar han establecido una única frontera exterior. Dentro de esta se aplican procedimientos y normas comunes en lo referente a los visados para estancias cortas, las solicitudes de asilo y los controles fronterizos. Al mismo tiempo, se han intensificado la cooperación y la coordinación entre los servicios policiales y las autoridades judiciales para garantizar la seguridad dentro del espacio Schengen. La cooperación Schengen se integró en el Derecho de la Unión Europea por el Tratado de Ámsterdam en 1997. No obstante, todos los países que participan en la cooperación Schengen no son miembros del espacio Schengen, bien porque no deseaban suprimir los controles en sus fronteras, bien porque no reúnen todavía las condiciones requeridas para aplicar el acervo Schengen.

 

Las ventajas de Schengen 

Schengen es uno de esos derechos que, si no se ejerce, no se tiene. Pero aún así, todo lo que se mueve alrededor nuestro también se ha beneficiado de Schengen.

Seamos sinceros, hoy por hoy muchos viajamos por Europa con una facilidad enorme. Hemos convertido al avión con un medio de transporte más, con el que nos movemos por Europa como si fuéramos a la esquina de nuestra casa. No nos lo planteamos, pero antes de que Schengen fuera aprobado viajar por Europa podía ser un auténtico caos. Fronteras, controles de personas y de equipajes, registros, colas, expulsiones de personas, denegaciones de entradas a países, retrasos, tiempo, dinero, requisitos, etc…Ahora sumen estos inconvenientes a los que un trabajador luxemburgués podía sufrir si cada día tenía que desplazarse a Alemania a trabajar, por ejemplo. ¿Cuantas horas debería esperar en la frontera para desplazarse a su lugar de trabajo? ¿y para volver a casa? Alguien dirá ¡pues que se vaya a vivir dónde trabaja! Pero ¿no resultaría más fácil poder desplazarse libremente entre sus puesto de trabajo y su domicilio si apenas los separan unos cuantos quilómetros? o ¿Se imaginan que para viajar por Europa tuvieran que solicitar y abonar un visado?

No nos olvidemos que no sólo los ciudadanos particulares nos hemos beneficiado del Tratado. También los transportistas, los comerciantes y las empresas.

En la práctica, por tanto, los ciudadanos europeos y cualquier otro residente no europeo tiene libertad de circulación completa por todo los países integrantes de Schengen. Esto implica que NO pueden haber controles de personas. Schengen además ha permitido una armonización en los trámites con los ciudadanos extra-comunitarios que ha implicado mayor celeridad y la instauración de un único permiso para todo Schengen, lo que implica que cualquier  ciudadano extranjero puede visitar Europa con un sólo visado.

Por tanto, Schengen no sólo ha favorecido la movilidad de los ciudadanos, el espacio Schengen ha favorecido el dinamismo económico regional y cultural de Europa, de manera especial en las zonas fronterizas. Por otra parte, con un solo visado, cualquier visitante extranjero puede viajar a los 26 Estados pertenecientes al convenio, lo que supone una notable ventaja para el desarrollo de la actividad económica y el turismo.

Hay otras ventajas minoritarias que no tenemos en cuenta. En primer lugar, los europeos circulamos tranquilamente con nuestro DNI por todo Schengen. Alguien dirá que esto es lo de menos, pero no lo es. No lo es porque circular con un DNI implica cercanía y comodidad pero sobretodo implica igualdad. ¿No sería estúpido tener que coger cada día el pasaporte un trabajador francés que vive cerca de la frontera pero que trabaja en España, pudiendo utilizar el DNI como documento con igual validez que un pasaporte? Si a esto le sumamos las ventajas de los DNI electrónicos así como del bajo coste en comparación con el pasaporte…sólo son ventajas.

¿Se imaginan a un pobre viajero de interraril tener que despertarse cada noche en medio de la madrugada para tener que someterse a un registro de equipaje y de pasaporte? ¿Se imaginan a un Estudiante Erasmus debiendo solicitar permisos de residencia para poder estudiar en otro país europeo? ¿Se imaginan que una empresa no pudiera instalarse en España tan sólo porque parte de sus productos estuvieran prohibidos en territorio español?

Pero además de los resultados  prácticos de Schengen, Schengen es mucho más. Es una forma de decir que los ciudadanos deben poder moverse libremente por Europa independientemente de su nacionalidad. No caben los controles, pero tampoco caben criterios discriminatorios, ni aleatorios ni vejatorios que permitan la prohibición de entrada de un ciudadano a un Estado Miembro. Somos ciudadanos, con derechos y deberes, pero sobretodo somos libres. Y es lo que Schengen ayuda a confirmar: por muchas barreras que se interpongan, los derechos civiles deben estar por delante.

Schengen es una LIBERTAD FUNDAMENTAL, junto el Derecho de libre circulación, residencia, trabajo y estudios de los ciudadanos de la Unión y de los miembros de su familia.

Cuando se habla de circular libremente no sólo nos referimos a la posibilidad de hacer turismo, que también, pero sobretodo a la posibilidad de que cualquier ciudadano europeo pueda instalarse en cualquier otro país de la Unión Europea para vivir, trabajar, estudiar, jubilarse, etc…tanto para el ciudadano europeo como para los miembros de su familia sean o no europeos. Consecuentemente, esto implica el desarrollo de una importante política antidiscriminatoria en tanto que está completamente prohibido discriminar por razón de nacionalidad en Europa. ¿Qué supone? Derecho a ser tratado como un ciudadano más del país en el que nos encontramos, en todas sus vertientes.

Esta libre circulación también implica que  cualquier emprendedor comunitario para crear su empresa y proyectar su actividad a escala europea. ¿Sabían que una empresa puede constituirse bajo el derecho nacional de un Estado Miembro que más le convenga o le interese, aunque su actividad principal vaya a ejercerse en otro Estado?

¿Seguridad o derechos?

Es posible que alguien encuentre algo contra Schengen. O más bien, alguna desventaja. La más común es que la supresión de los controles fronterizos implica el descontrol del flujo de ciudadanos que entran y salen de un país. Es decir, ¿supone un Schengen un coladero de delincuentes que huyen de un país para refugiarse en otro país? ¿Podrían detenerse a estos ‘fugados’ en la frontera en un control de documentación? La respuesta es evidente: sí. Sin embargo, ¿a caso los firmantes de Schengen no eran conscientes de esto? La respuesta también es evidente: sí. Pero por este motivo Schengen, además de otorgar derechos, creó otra serie de mecanismos tendentes a garantizar la seguridad en el espacio europeo.

Con Schengen, se han intensificado la cooperación y la coordinación entre los servicios policiales y las autoridades judiciales para garantizar la seguridad. Esto, en la práctica, implica la creación de la Europol, Frontex,  la cooperación judicial en materia civil y en materia penal y la euroorden de arresto. Además, durante los últimos meses hemos visto medidas concretas como la euroorden para mujeres maltratadas, que permite hacer extensibles las medidas se seguridad impuestas en un país en el resto de países europeos.

Todas estas medidas e instrumentos suponen que, a pesar de la inexistencia de fronteras interiores, la seguridad ciudadana no ha dejado de ser un tema importante y por ello Schengen también ha ayudado a reforzar esta cooperación y coordinación además de crear nuevos instrumentos.

Por otro lado, tampoco nos encontramos en una UE sometida al imperio de la anarquía y de la delincuencia. Los datos así lo indican: los índices de criminalidad europea son los más bajos (media UE de 64,9) y, a pesar de que nos comparemos entre los diferentes países europeos, estos datos siguen siendo ínfimos. Un ejemplo sencillo: en Estados Unidos de América donde en los últimos años se han reforzado los controles y requisitos fronterizos, el índice de criminalidad estadounidense triplica al europeo (180).

Además, una de las razones por las que Rumania y Bulgaria aún no se han incorporado a Schengen a pesar

Las otras muestras de cómo esta cooperación, sin fronteras, también funciona se demuestra con la multitud de detenciones de terroristas entre España y Francia, en las costas italianas y españolas y, más recientemente, la detención del descuartizador canadiense en Berlín.

Por tanto, recuperar las fronteras para garantizar la seguridad no deja de ser una falacia que, además, es fácilmente subsanable a través de medios comunes europeos que ayuden a luchar contra el crimen y que, además, se han mostrado muy efectivos.

Proteger el futuro de Schengen.

Recientemente se ha hablado de introducir una nueva excepción a Schengen: la posibilidad de reintroducir los controles fronterizos en caso de ‘avalanchas de inmigrantes’. Sin duda, introducir una excepción más (junto con la de seguridad y órden público) es otorgar a un Estado una posibilidad más para cerrar una frontera bajo el amparo del Tratado, pero que no deja de ser una decisión política de un Estado que puede ser utilizada con otros objetivos. Tiene lógica que en determinadas ocasiones puede cerrarse una frontera de manera muy controloda y temporal, siempre y cuando sea para garantizar un bien supremo, pero no tiene lógica introducir esta excepción cuando realmente lo que tendría que hacerse es evitar el problema de dónde nace la excepción. ¿No sería más interesante garantizar que no hayan ‘avalanchas humanas’ en los países de origen de estas personas? ¿No sería más lógico incrementar aún más y reforzar el control fronterizo en aquellos lugares que por algunos Estados son considerados como ‘coladeros’ ?

El debate está sobre la mesa. Muchos medios se han aferrado a decir que la UE ‘ha aprobado’ ya está decisión, pero esto no es real. En un sistema de toma de decisiones tan complejo como el europeo, el Parlamento Europeo y la Comisión tienen mucho que decir, y aún no han aportado su decisión puesto que el sistema de decisiones aún no ha llegado a sus respectivas instituciones. Tanto la Comisión como Martin Schulz, Presidente del Parlamento Europeo, ya han afirmado que lucharan por mantener Schengen intacto en sus valores: ciudadanía libre en una Europa libre.

El debate no está en si introducir la excepción o no. El debate está en quien debe tener este poder de decisión. Los Estados quieren que sean los Estados. El Parlamento y la Comisión quieren que sean ellos. ¿La lógica? Está demostrado que cuando los Estados deciden, lo hacen en función de sus políticas y mirando, sobretodo, de complacer a sus intereses nacionales. Sin embargo, Schengen no es una política nacional. Es una política europea y ciudadana.

Probablemente Schengen sea un derecho irreversible, como deber serlo la UE. Pero no podemos cerrar los ojos. Muchos hemos nacido con estos derechos ya adquiridos y, una vuelta al pasado que no conocemos, nos sería inconcebible. Algunos dicen que hasta que uno no pierde lo que tiene, uno no se da cuenta realmente de lo que poseía. Pues bien, no nos podemos permitir el lujo de perder Schengen porque si lo perdemos, estaremos perdiendo nuestros derechos como ciudadanos europeos.

Sin duda, a la generación Euro y Erasmus debemos añadir la generación Schengen.

Schengen es Europa y Europa es Schengen.

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One thought on “Mitos y verdades sobre Schengen

  1. No existel a ciudadania Europa, son 27 o mas paises.
    La oportunidad de hacerse un solo pais y ser un contrapeso a EEUU la dejaorn ir hace mas de un siglo.
    Bienvenidos al siglo Asiatico

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